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BASES PARA TENER ÉXITO EN LA CRÍA

PONENCIA DEL I CONGRESO DE ETNOLOGÍA AVÍCOLA

Una de las ponencias que había despertado mayor interés en el I Congreso de Etnología Avícola fue la que presentó el veterinario José S. Ferré, responsable del Servicio de Bioingeniería y Zootecnia de Nanta SA en Catalunya, bajo el título Bases para obtener éxito en la cría de aves.La complejidad y extensión del tema hizo que en varios aspectos importantes el autor tuviera que tratarlos de puntillas y simplemente indicarlos, porque cada aspecto daba de si para construir una ponencia. Su apasionada exposición se basó en muchos años de experiencia profesional e intentó hacer ver todos los detalles que conducen al control eficiente de la sanidad animal y por lo tanto en el éxito de la cría. Hizo especial hincapié en factores de manejo, limpieza, atención al agua de bebida y un sinfin de detalles básicos para obtener satisfacciones en la cría de nuestras aves.

A continuación resumimos algunos de los apartados más interesantes que fueron tratados por el autor.

Las técnicas de reproducción y de producción están en evolución constante. Se debe estar preparado para adaptarse (renovarse o morir). Cuando entran animales nuevos en nuestras explotaciones, entran también conjuntamente todos los “problemas” que existan en la explotación de donde proceden (hereditarios, sanitarios). La entrada indeseable e imprevista de estos “problemas” ajenos a los propios puede alterar gravemente el equilibrio controlado y logrado en nuestra explotación.Tras cada entrada nueva de aves... peligro de explosión de nuevos problemas a conocer e intentar controlar, que se suman a los nuestros.

Seleccionar bien, con coherencia, rigurosidad técnico-científica y control, es mejorar (por ejemplo, eliminar cada año las hembras que produzcan menos de un número determinado de huevos y sustituirlas por las hijas de las que más huevos ponen).

El nivel que se exija en toda selección dependerá, entre otros factores, de la rapidez con que se quiera lograr cada objetivo.

No tener a los reproductores propios todos de la misma edad, sino una escala de edades en función de cada tipo de ave, para promediar el porcentaje de puestas, el tamaño de los huevos, la fertilidad, la incubabilidad, el vigor de los hijos.

Proporcionar el pienso equilibrado específico que toca según tipo de animal, edad, fase fisiológica evolutiva, etc., dado que existen unas necesidades muy concretas y distintas en cada caso. Administrar diariamente la cantidad de alimento preciso y en el número de veces más adecuado (siempre estimulativo). Si es preciso, aplicación de sistemas de alimentación (Skip a day o bien, en épocas de calor, mojar el pienso).

No dejar envejecer el pienso en los comederos y tolvas (pierde propiedades organolépticas y nutritivas).

No dejar que los animales puedan andar o excrementar sobre el alimento, contaminándolo. Evitar que ningún foco calórico incida sobre el alimento (calentamiento-fermentación) y que el pienso pueda mojarse.

Disponer de los comederos de diseño adecuado para el tipo de aves, edad, etc., en cantidad adecuada para las aves a alimentar, repartidos estratégicamente en el alojamiento respecto a los puntos de agua (bebederos), puntos de calor focal (si no es todo el calor ambiental), puntos de iluminación, ventilación, etc. Deben estar a una altura adecuada (a partir de 21 días a la altura del dorso) y con un espesor de pienso suficiente como para poder comer las aves cómodamente, pero sin tirar pienso al suelo.

A diario debemos limpiar el comedero —eliminar viruta y excrementos de dentro si los hay.

Manejar los comederos (y bebederos) en altura y cantidad, según tamaño que van alcanzando los animales, etc. Debemos pensar en las aves rezagadas. Los bebederos de campana y cazoletas deben colocarse a partir de los 10 días a la altura del ojo. Nivel de agua en la canal: 1 cm.

El agua de bebida

El agua de bebida, aunque no es un alimento, resulta vital para la vida de las aves y mamíferos, ya que es presente en grandes porcentajes en su propia constitución corporal, así como de sus producciones (huevos, leche, carnes, etc.).

Interviene positivamente o nociva­mente (según composición química) en los procesos de digestión, asimila­ción y absorción de alimentos, e inclu­so efectividad de ciertos fármacos usados en las medicaciones al agua (enrofloxacina en presencia de Mg, etc.)

El agua también puede inducir a patologías básicamente entéricas, según la calidad bacteriológica de las mismas (según grado y tipo de contaminación), aunque también puede inducir a problemas respiratorios
En función del tipo de animal, edad, fase fisiológica evolutiva, clima­tología, tipo de alimentación (con o sin verde, con o sin sal), sistema de tenencia, etc., las aves suelen ingerir entre 2,5 y 4 veces más agua que cantidad de materia seca (hay excepciones, como la perdiz roja, etc.).

Por lo tanto, el agua de bebida debe ser potable tanto químicamente como bacteriológicamente. El agua de bebida es uno de los vectores de transmisión de enfermedades más importantes (ciertos virus, bacterias, protozoos, etc).

Se tomarán las muestras, básicamente en puntos estratégicos del circuito de agua, como son punto de procedencia inicial o de captación, depósitos —entrada y salida—, bebederos iniciales, medios y finales. Antes de la toma se deberá de dejar caer agua unos instantes. Si se toma directamente de la tubería, mejor; en todos los casos, hacerlo al amparo de una llama (para evitar posibles contagios ambientales).

Los depósitos de agua de bebida de cada nave no deben de estar dentro de la nave en contacto con el mismo ambiente de los animales (pozo de gérmenes ambientales patógenos).

No sólo es importante que el agua de bebida sea potable en todos los puntos del sistema de proporcionar agua a los animales, sino que además esta potabilidad deber de ser constante e inocua. En muchos casos, se logra potabilizar bien la parte inicial del circuito de agua pero no se logra mantenerla hasta el final a nivel de bebederos, que es donde beben los animales y en definitiva lo que nos interesa, pues de ello depende en buena parte la salud o enfermedad de los animales

Para potabilizar bacteriológicamen­te el agua de bebida, inicialmente se puede utilizar: ozono, cloro (hipoclorito sódico o bien cálcico), rayos ultravioleta (UV) y peróxidos.

El agua de bebida inadecuada puede provocar las siguientes consecuencias en la avicultura:

  • Bacterias: diarreas, problemas respiratorios y problemas de patas.
  • PH y TH bajos: fragilidad de cáscaras y camas húmedas.
  • Nitratos: problemas digestivos, descenso del peso de los huevos y crecimiento ralentizado.
  • Hierro: Obstrucción de conducciones.

Camas

Las camas pueden ser de diferentes materiales: viruta, paja troceada o picada, cascarilla, papel, etc.

Las camas no deben de estar tratadas con productos químicos tóxicos. Tampoco no deben tener hongos ni insectos, ni puntas metálicas, ni restos de excrementos. Ni deben desprender olores extraños, etc.

La cantidad de cama a echar dependerá de la capacidad de absorción del producto (o mezcla) empleado.Oscila desde los 10 cm de paja picada de buena calidad (o sea 5-6 kg/m2 de superficie) hasta los 4-6 cm de espesor de viruta blanca, para aves que al nacer su peso sea de unos 35 gramos (para que sea aislante de las patas de las aves pequeñas-pollitos).

Para aves como las codornices, perdices, etc., cuyo peso de nacimiento es muy inferior al ahora indicado, pueden ser suficientes hasta 2 cm de viruta blanca tratada buena.

En aves que al nacer pesan menos de 20 gramos, no deberemos poner serrín, porque aparte de apelmazarse pronto y de convertirse en una cama dura, entra en los ojos, etc.
La cama se debe repartir uniformemente por toda la superficie en donde deban estar las aves. Se deberá quitar las partes húmedas a diario y ser sustituidas acto seguido.
Puede mantenerse algo más esponjosa pasando un rastrillo manual o rotocultor con motor eléctrico.

Camas húmedas equivale a: diarreas, esternones desplumados y con vesículas, bursitis, amoníaco en ppm excesivas (procesos respiratorios), incidencia superior coccidiosis, etc.

Vale la pena recordar de que la gallinaza (camas y excrementos de las aves) son uno de los vectores reservorios de gérmenes nocivos y, por lo tanto, vectores muy importantes de transmisión de enfermedades —por el viento, roedores, pájaros, etc.—; de ahí la gran importancia del manejo adecuado de la misma. Por lo tanto ¡no estufas de gallinaza!

Es importante no aprovechar nunca camas utilitzas por unos animales para otros, aunque aparentemente parezcan buenas.

José S. Ferré

Artículo publicado en la revista nº80